miércoles, 16 de mayo de 2007

Pregunta capciosa

¿Es capaz
Dios Todopoderoso
de crear
una piedra
tan grande
y tan pesada
que ni Él mismo
pueda levantar?


 

miércoles, 9 de mayo de 2007

Lo urgente no deja tiempo para lo importante

- ¡Súbete rápido! Estamos atrasadísimos. Te toqué el timbre diez veces.
- Sorry, estaba buscando la pelota. No la encontré. Cagamos.
- ¡Chuuu! ¡Puta, llámate a Gonzalo, demás tenga una!
- ¡Pasemos a comprar una al Líder! Si no llegamos con la pelota, no hay pichanga.
- ¡Cómo se te ocurre wn! ¡Mira la hora que es! ¡No llegamos jamás!
- ¡Pero igual hay que llevar pelota! (Dobla acá, a la derecha... eso... sigue derecho no más)
- ¡Wn como se te pierde la pelota! ¡Condoro!
- Si wn, las cagué. Hay que llamarse al Janito, a ver si nos presta una del gimnasio.
- ¡Tay loco, Janito se fue hace 3 horas!
- Chuuu, ¿¿que hacemos??
- A ver, deja llamar al Gonza.
- Dale, llámatelo... ¿Acá por dónde me voy?
- Dale derecho, no más.... ¿Aló, Gonza? Buena!! Oye, ¿ya llegaste?... Wn no tenemos pelota, tu tenís una por casualidad? Chuta... bueno, no importa... Nos vemos allá. Chau!
- ¿No tenía? ¿Wn, qué hacemos?
- Deja llamar al Pato.
- Dale.
- Puta, no contesta... !! Ahí si! Aló, Pato!! Buena! Oye, ¿ya saliste? Tenís una pelota que poday llevar? No encontré la mía. ¿Si? Bueena... gracias!! Excelente... Nos vemos... ! Chau!
Listo wn, el Pato lleva la suya,
- ¡Wena!
- Oye, a todo esto, hola po!- Sipo hola ! ¿Cómo hay estado tu?
- Bien bien po, y tu? Mucho estudio?
- Mm igual sí... ¿y tú?
- Uff, también. Ah, estaciónate aquí no más. Vamos.
- Vamos.


sábado, 14 de abril de 2007

Indagando en Índigos

Nuevos seres de luz están poblando la Tierra con un alto potencial intelectual y una nueva conciencia interna. Estos niños vienen con la misión de romper los antiguos esquemas sociales que atan a la humanidad para lograr transmutar la infelicidad en la Tierra.
Una nueva raza humana, más sensible y democrática, menos autoritaria y manipuladora, ya comienza a poblar el Planeta. Se trata de seres especiales aunque tan terrenales como sus padres. Solo que, a diferencia de estos, traen consigo la tarea de propulsar cambios en la humanidad.
Bautizados como Niños Índigo, estos muchachos tienen la capacidad de ver mas allá de los espectros de la luz, escuchar todo tipo de sonidos, incluso su propio fluido sanguíneo, y denotan una destacada hipersensibilidad táctil.
Los Niños índigo, como su nombre lo sugiere, no son Niños azules, si no que se les denomina así porque su aura tiende a reflejarse dentro de los colores azules, manifestando la utilización de centros energéticos superiores.
Es por esto que se les adjudican grandes dosis de intuición, que se demuestra en el desarrollo de la telepatía, cualidades para predecir el futuro, y hasta reconocer la presencia de Seres de Luz como Guías o Ángeles a su alrededor. Además, algunos menores llegan al mundo con el don de la sanación.
Pero, ¿por qué vienen al planeta Tierra? (supongo que está de más decirlo, pero en fin...)

La llegada de estos "nuevos hombres" no es casualidad, sino que tienen una tarea muy específica por delante. Son puentes entre la tercera y cuarta dimensión, y el verdadero cambio lo activan en la familia.
Estos niños llegan al planeta con mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas creadas por el hombre, incluso un potencial de cambio en su ADN.
Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan los índigos, manifestándose en la activación de 4 códigos mas en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética. Exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese un computador. (El que no entendió, pregúntele a C.P)

Algunos experimentos han consistido en mezclar células de niños índigos con dosis de Sida y con células cancerosas, que no tuvieron efecto en las células de los índigos (lero lero).
La conclusión es que vienen al mundo con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando indiferencia hacia las enfermedades.
Los Índigos nacen en cualquier clase socioeconómica y se caracterizan, básicamente, por poseer un nuevo estado de conciencia.
in embargo, ciertos rasgos físicos distinguen a los índigos del nuevo mundo:
Son mas delgados, tienen ojos grandes, por lo general zurdos o ambidiestros.
Comen poco, e incluso, algunos son vegetarianos por no soportar la carne.
Los niños de la Nueva Era no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la inautenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa.
A los Índigos les gusta ser tratados como individuos, por ello la crianza emocional debe basarse en la
transparencia.No se les debe avergonzar ni culpar ni mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que cuidarles la autoestima.
Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Deben recibir disciplina sin emoción.
Los colegios deben estar atentos para reconocer la presencia de Niños Índigos dentro de alguno de sus cursos.

Estos particulares alumnos no funcionan con los métodos de enseñanza tradicionales. Por el contrario, aprenden de forma reflexiva y participativa, pero no mediante la memorización.
La mayoría de las veces se les califica como niños con problemas, porque se distraen fácilmente durante las clases.
Fin parte uno.



lunes, 2 de abril de 2007

La lucha por las ideas

Estaba yo tranquilo pensando, cuando de pronto me vino una idea a la cabeza...
Y como desde chico me inculcaron que uno debe luchar por sus ideas, salí a la calle dispuesto a defenderlas como fuese:
- ¡LA VIDA DEBIERA SER MAS LARGA! - grité.
- ¡Excelente idea, así uno podria seguir cambiando su auto por unos años más! - respondió un señor que en ese momento pasaba junto a mí.
- ¡ Más larga, sí! ¡Y ancha! ¡Yo quiero una vida larga y ancha! - gritó una niñita.
- ¡Sí! Así se acaba eso de que cuando uno tiene la experiencia justa debe disfrutar la vida! - opinó un hombre alto.
- ¡Gran idea! ¡Así uno podría cobrar jubilización por unos años más! - dijo un viejito.
- ¡Sería maravilloso!
- ¡Sí!
Algo marchaba mal. La idea era que fuera algo más polémico.
Volví a mi casa... estuve pensando... y volví a enfrentar al mundo:
- ¡LOS HUEVOS FRITOS SON UN INVENTO MARAVILLOSO!
La gente comenzó a acercarse nuevamente:
- ¡Afirmativo, afirmativo! - gritó un carabinero.
- ¡Hmm, con papas fritas! - opinó una señora.
- ¡El mundo sin huevos fritos sería algo espantoso! - gritó otro hombre.
- ¡Si! ¡Y que el jodido colesterol vaya a asustar a su abuelita! - opinó una anciana.
- ¡Maestro! ¡Qué lucidez para decir las cosas! - me alabó un estudiante.
Volvi nuevamente a mi casa. Me tiré a la cama, y pensé, y pensé y pensé...
Hasta que se me ocurrió una tercera idea.
Salí a la calle nuevamente, dispuesto a luchar por mis ideales:
- ¡HASTA QUE NO ASUMAMOS QUE NOSOTROS SOMOS NOSOTROS, NO SEREMOS NADIE!
Nuevamente, una pequeña masa de gente se me acercó:
- ¡Admirable reflexión!
- ¡Qué talento!
- ¡Me lo ha sacado de la punta del cerebro!
- ¡Comparto plenamente!
- ¡Por fin alguien que dice lo que se debe decir!
- ¡¡ Cuánta verdad !!
La gente comenzó a alejarse...
y comprendí el poco margen para el heroísmo que nos deja hoy la sociedad para quienes queremos luchar por nuestras ideas.
Tira cómica de Quino.
Adaptación narrativa.

jueves, 29 de marzo de 2007

Continuidad de los parques





Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

viernes, 9 de marzo de 2007

Génesis del fin - Quino


GÉNESIS DEL FIN
MODERNO TESTAMENTO


1- Al principio del fin creó el Hombre maquinarias e industrias. Y el planeta era limpio y fértil.
Pero la ambición humana se cerníá sobre la faz de la tierra.

2- Dijo el Hombre: Haya revolución industrial, y multiplíquense las fábricas, y elévese el humo de sus chimeneas hasta ennegrecer los cielos de cenizas de carbón y gases de petróleo.

3- Y los cielos ennegrecieron. Y el Hombre llamó Progreso a los cielos ennegrecidos. Y vio el Hombre que el Progreso era bueno. Y hubo luz y hubo tinieblas. Día primero.
4- Y dijo el Hombre: Puesto que el Progreso es bueno, acabemos con todo cuanto nos ha sido dado; de todos los animales de la tierra, y todas las aves del cielo, y todos los peces del mar, y de todas las aguas.
5- Y también de toda hierba y todos los árboles que produzcan simiente sobre la faz de la tierra. Y regodeóse el Hombre con su obra, pues nadie había que fuese más inteligente que él.

6- Pensó entonces el Hombre: No es bueno que el petróleo esté solo; hágase la energía nuclear.
Y la energía nuclear se hizo. Y sus escorias y las del petróleo esparciéronse por todas las aguas y cielos de la tierra.
7 - Y he aquí que comenzó a extinguirse todo lo que al Hombre le fue dado; los animales de la tierra, las aves del cielo, los peces del mar, y toda hierba y todo árbol que producíán simiente sobre la faz de la tierra

8- Y vió el Hombre todas las cosas que habíá hecho; y era en gran manera irreparables. Día segundo.
9- Quedaron, pués, acabados los cielos y la tierra, y todo lo que sobre ella vivió.
10- Y completó el Hombre al tercer día su obra. Y orgulloso de ella, el día tercero reposó, feliz, bajo la tierra.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Mi sexo (Miguel Ortega)

Soy sexuado hermosamente.
Tengo un santo orgullo de mi sexualidad.
No importa que haya crecido con temores,
con vacíos, con misterios, con mentiras,
con tabúes y silencios.
No importa que se tiñera todo, o casi todo,
como algo prohibido o temeroso,
e incluso con una cierta dosis de pecado.
O que se hablara de sexo a cada rato.
O que nunca se tocara el tema.
¿No importa?
Es decir: ¡Importa mucho!
Mi forma de ser, de pensar, de reír,
de actuar, de orar y de reaccionar
manifiestan claramente mi sexualidad.
Soy consciente de que no "tengo" un sexo
sino que "soy" sexuado ahora y totalmente.
Lo que yo puedo hacer hoy día
es procurar vivir mi sexualidad con mucha paz.
Sin miedos. Sin complejos. Sin temores.
Para ello sabré valorar lo que aprendí
y procuraré rescatar con especial cariño
lo que de ella quedó herido.
Hay muchas cicatrices
que me van acompañando.
Hoy amo el silencio sorprendido
de mi crecimiento desde niño.
Amo mis descubrimientos,
mis caídas reiteradas,
mis exploraciones temerosas,
mis complicidades y misterios,
mis aprendizajes progresivos.
Amo mi fantasía,
mi imaginación, mi sueño,
mi entusiasmo juvenil
y mi sufrida serenidad de hombre adulto.
Creo que nos falta libertad y amor
para poder vivirnos sexualmente.
No puedo imaginar a Dios indignado
por los tropiezos de un adolescente.
No puedo pensar que Dios se enoja
por la mirada juvenil de un cuerpo ajeno.
Tampoco lo imagino como un acusador
de nuestras búsquedas de equilibrio
y de las caídas a lo largo del camino.
No. No lo puedo pensar así.
Dios es sanador de las heridas humanas.
Creo que Dios con su humor característico
ama nuestra sexualidad,
la entiende y la acompaña.
Mal que mal, él es su inventor.
Creo que Dios ama el beso,
la caricia, el juego, la excitación,
y el orgasmo majestuoso
del amor de una pareja
que él mismo ha bendecido.
Dios no es frívolo ni erótico.
Dios es amor.
Y punto.
Me encanta ese Dios
que modeló con sus manos
mis órganos sexuales.
Me encanta el Dios del amor
que hizo surgir mi vida
de la amorosa entrega de mis padres.
Me encanta ese Dios de Jesucristo
que descubre el amor en una prostituta
y que perdona con cariño a una adúltera,
sin echarle en cara su pecado.
Me encanta Dios
porque no es cerrado, ni moralista,
ni leguleyo, ni neurótico,
sino que es liberador de esclavitudes,
y amoroso con cada ser humano.
e encanta mi sexualidad,
mi ser masculino o femenino,
mi torpeza o mi delicadeza,
mi maneras de reaccionar o de pensar,
mi huella profunda,
mi silencio,
mi misterio oculto.
Amo mi sexualidad y sus problemas.
También a veces los sufro silenciosamente.
No siempre yo soy libre.
También soy esclavo y conozco la derrota.
Entiendo que mi sexo
no es una "república independiente"
de mi cuerpo.
Entiendo y afirmo
que, al igual que mis manos y mi cabeza,
mi sexo está sometido
a mi voluntad, a mi inteligencia y a mi amor.
Desde la punta de mi cabeza
hasta la punta de mis pies
soy sexuado enteramente.
Creo que mi sexo
está al servicio de mi amor.
A veces yo lo quisiera independiente.
Pero no. Sé que no es posible.
Sé que mi tarea es ser yo dueño,
señor, maestro y conductor de mi sexualidad.
Yo mando.
Ella me obedece.
Vivo para amar.
Mi sexo es mi mejor ayuda.