Pregunta capciosa
Dios Todopoderoso
de crear
una piedra
tan grande
y tan pesada
que ni Él mismo
pueda levantar?
publicado por Nicolás Montero a las 10:16 p. m. 13 comentarios - Opine aquí.
publicado por Nicolás Montero a las 9:42 p. m. 6 comentarios - Opine aquí.
Nuevos seres de luz están poblando la Tierra con un alto potencial intelectual y una nueva conciencia interna. Estos niños vienen con la misión de romper los antiguos esquemas sociales que atan a la humanidad para lograr transmutar la infelicidad en la Tierra.
Una nueva raza humana, más sensible y democrática, menos autoritaria y manipuladora, ya comienza a poblar el Planeta. Se trata de seres especiales aunque tan terrenales como sus padres. Solo que, a diferencia de estos, traen consigo la tarea de propulsar cambios en la humanidad.
Bautizados como Niños Índigo, estos muchachos tienen la capacidad de ver mas allá de los espectros de la luz, escuchar todo tipo de sonidos, incluso su propio fluido sanguíneo, y denotan una destacada hipersensibilidad táctil.
Los Niños índigo, como su nombre lo sugiere, no son Niños azules, si no que se les denomina así porque su aura tiende a reflejarse dentro de los colores azules, manifestando la utilización de centros energéticos superiores.
Es por esto que se les adjudican grandes dosis de intuición, que se demuestra en el desarrollo de la telepatía, cualidades para predecir el futuro, y hasta reconocer la presencia de Seres de Luz como Guías o Ángeles a su alrededor. Además, algunos menores llegan al mundo con el don de la sanación.
Pero, ¿por qué vienen al planeta Tierra? (supongo que está de más decirlo, pero en fin...)
La llegada de estos "nuevos hombres" no es casualidad, sino que tienen una tarea muy específica por delante. Son puentes entre la tercera y cuarta dimensión, y el verdadero cambio lo activan en la familia.
Estos niños llegan al planeta con mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas creadas por el hombre, incluso un potencial de cambio en su ADN.
Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan los índigos, manifestándose en la activación de 4 códigos mas en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética. Exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese un computador. (El que no entendió, pregúntele a C.P)
Algunos experimentos han consistido en mezclar células de niños índigos con dosis de Sida y con células cancerosas, que no tuvieron efecto en las células de los índigos (lero lero).
La conclusión es que vienen al mundo con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando indiferencia hacia las enfermedades.
Los Índigos nacen en cualquier clase socioeconómica y se caracterizan, básicamente, por poseer un nuevo estado de conciencia.
in embargo, ciertos rasgos físicos distinguen a los índigos del nuevo mundo:
Son mas delgados, tienen ojos grandes, por lo general zurdos o ambidiestros.
Comen poco, e incluso, algunos son vegetarianos por no soportar la carne.
Los niños de la Nueva Era no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la inautenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa.
A los Índigos les gusta ser tratados como individuos, por ello la crianza emocional debe basarse en la
transparencia.No se les debe avergonzar ni culpar ni mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que cuidarles la autoestima.
Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Deben recibir disciplina sin emoción. Los colegios deben estar atentos para reconocer la presencia de Niños Índigos dentro de alguno de sus cursos.
Estos particulares alumnos no funcionan con los métodos de enseñanza tradicionales. Por el contrario, aprenden de forma reflexiva y participativa, pero no mediante la memorización.
La mayoría de las veces se les califica como niños con problemas, porque se distraen fácilmente durante las clases.
Fin parte uno.
publicado por Nicolás Montero a las 6:47 p. m. 16 comentarios - Opine aquí.
publicado por Nicolás Montero a las 6:00 p. m. 3 comentarios - Opine aquí.
publicado por Nicolás Montero a las 8:45 p. m. 4 comentarios - Opine aquí.
publicado por Nicolás Montero a las 7:03 p. m. 1 comentarios - Opine aquí.
Soy sexuado hermosamente.
Tengo un santo orgullo de mi sexualidad.
No importa que haya crecido con temores,
con vacíos, con misterios, con mentiras,
con tabúes y silencios.
No importa que se tiñera todo, o casi todo,
como algo prohibido o temeroso,
e incluso con una cierta dosis de pecado.
O que se hablara de sexo a cada rato.
O que nunca se tocara el tema.
¿No importa?
Es decir: ¡Importa mucho!
Mi forma de ser, de pensar, de reír,
de actuar, de orar y de reaccionar
manifiestan claramente mi sexualidad.
Soy consciente de que no "tengo" un sexo
sino que "soy" sexuado ahora y totalmente.
Lo que yo puedo hacer hoy día
es procurar vivir mi sexualidad con mucha paz.
Sin miedos. Sin complejos. Sin temores.
Para ello sabré valorar lo que aprendí
y procuraré rescatar con especial cariño
lo que de ella quedó herido.
Hay muchas cicatrices
que me van acompañando.
Hoy amo el silencio sorprendido
de mi crecimiento desde niño.
Amo mis descubrimientos,
mis caídas reiteradas,
mis exploraciones temerosas,
mis complicidades y misterios,
mis aprendizajes progresivos.
Amo mi fantasía,
mi imaginación, mi sueño,
mi entusiasmo juvenil
y mi sufrida serenidad de hombre adulto.
Creo que nos falta libertad y amor
para poder vivirnos sexualmente.
No puedo imaginar a Dios indignado
por los tropiezos de un adolescente.
No puedo pensar que Dios se enoja
por la mirada juvenil de un cuerpo ajeno.
Tampoco lo imagino como un acusador
de nuestras búsquedas de equilibrio
y de las caídas a lo largo del camino.
No. No lo puedo pensar así.
Dios es sanador de las heridas humanas.
Creo que Dios con su humor característico
ama nuestra sexualidad,
la entiende y la acompaña.
Mal que mal, él es su inventor.
Creo que Dios ama el beso,
la caricia, el juego, la excitación,
y el orgasmo majestuoso
del amor de una pareja
que él mismo ha bendecido.
Dios no es frívolo ni erótico.
Dios es amor.
Y punto.
Me encanta ese Dios
que modeló con sus manos
mis órganos sexuales.
Me encanta el Dios del amor
que hizo surgir mi vida
de la amorosa entrega de mis padres.
Me encanta ese Dios de Jesucristo
que descubre el amor en una prostituta
y que perdona con cariño a una adúltera,
sin echarle en cara su pecado.
Me encanta Dios
porque no es cerrado, ni moralista,
ni leguleyo, ni neurótico,
sino que es liberador de esclavitudes,
y amoroso con cada ser humano.
e encanta mi sexualidad,
mi ser masculino o femenino,
mi torpeza o mi delicadeza,
mi maneras de reaccionar o de pensar,
mi huella profunda,
mi silencio,
mi misterio oculto.
Amo mi sexualidad y sus problemas.
También a veces los sufro silenciosamente.
No siempre yo soy libre.
También soy esclavo y conozco la derrota.
Entiendo que mi sexo
no es una "república independiente"
de mi cuerpo.
Entiendo y afirmo
que, al igual que mis manos y mi cabeza,
mi sexo está sometido
a mi voluntad, a mi inteligencia y a mi amor.
Desde la punta de mi cabeza
hasta la punta de mis pies
soy sexuado enteramente.
Creo que mi sexo
está al servicio de mi amor.
A veces yo lo quisiera independiente.
Pero no. Sé que no es posible.
Sé que mi tarea es ser yo dueño,
señor, maestro y conductor de mi sexualidad.
Yo mando.
Ella me obedece.
Vivo para amar.
Mi sexo es mi mejor ayuda.
publicado por Nicolás Montero a las 3:49 a. m. 3 comentarios - Opine aquí.