lunes, 25 de agosto de 2008

Los 6 mandamientos Fundamentales Del Buen Contador de Chistes (Maitena)

Los 6 Mandamientos Fundamentales Del Buen Contador de Chistes.



1. Nunca ofrecer el chiste con el final: “¿Se saben el chiste del motociclista y el pajarito que cree que está en la cárcel?”

2. Nunca reírse mientras se cuenta: “Iba el jajaja motociclista jajaja (es que es muy bueno), y en eso atropella a un jajaja pajarito …”

3. Asegurarse de saberlo bien antes de contarlo: “Y entonces el motociclista choca por culpa del pajarito y se muere… Ah no, no se muere… y el pajarito sale ileso… ah no, el pajarito queda mal…

4. Nunca arrepentirse del chiste: “Y al pobre pajarito lo meten en una jaula y lo alimentan y lo curan de la herida, y entonces al ver los barrotes de la jaula… No, filo, mejor no lo cuento, es que no se si es tan bueno, y no sé si se van a reír …”

5. Nunca reírse con el propio chiste: “Y entonces el pajarito grita ¡Dios mío, maté al motociclista! Jajajajaja es muy bueno jajajajaja.

6. Nunca explicarlo: “¡Maté al motociclista! ¿Entienden? ¡¡Creyó que lo habían metido preso por matar al motociclista y en verdad estaba en una jaula porque lo estaban cuidando!! ¿Entendieron?

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martes, 5 de agosto de 2008

Un mojón para Julieta

Acá les dejo un relato impresionante de una madre esperando a su hija.
Ojalá les guste, porque está realmente bueno.
La autora quedará en el anonimato...(hasta por ahí no más).


Si te pregunto: ¿Cuánto tiempo se espera a un hijo? seguro me dirás que 9 meses, si es un proceso "normal", o 7 , si hay algún problema y el personaje en cuestión se escapa antes de la cuenta... ¿No te parece raro que hasta para eso haya una determinación uniforme?. No, no me refiero al proceso natural del embarazo, me refiero a la espera... Yo decidí esperar a la Julieta desde que entendí que ella ya existía, digamos si sabemos que hay infinito y alguien nace, necesariamente ya existe ¿no?, claro, no puede estar fuera del infinito, y luego "nacer"...entonces ese ser ya es.
"¿Por qué tienes eso en el pelo?"
¿Cómo le explico a un grupo de niños de 7 años, que sólo lo haces por molestar, por no ajustarte a normas que no dan sentido, por mantenerte despierta?
Respuesta: "Ahhh es que viajé a una isla donde unos señores te hacen esto en el pelo y cuando se te corta se te cumple un deseo"
- Niños: Ahhh por eso hay señores que tiene muuuuchos de esos en su pelo, porque pidieron muuuchos deseos.
- Yo: Si, por eso...
- Niños: ¿Y tú que pediste?
-Yo: (muy complicada) Ehhhh...Mmmm...Tener un hijo.
- Niños: ¿Entonces se te caerá cuando nazca tu hijo?
-Yo: (entendiendo un poco más la vida) Si...cuando llegue mi hijo yo me lo cortaré y asi el sabrá todo el tiempo que lo esperé...
Esta foto es de cuando me dejé ese mojón en mi cabeza, ahora está bastante más largo...lo importante es que es mi línea de tiempo...No le voy a regalar a Julieta una linda muñequita rosada, que compré a meses de la certeza "científica" de su llegada... Cuando nos encontremos le daré un mojón de mi pelo para que sepa que alguien la esperó mucho más tiempo que 9 meses.

miércoles, 30 de julio de 2008

No piense, solo escriba

- ¿Qué te pasó? ¿Por qué no fuiste?
- ¡Qué te importa weon copuchento, ni que me echaray de menos hipócrita de mierda!"

Pero al final despierto y apelo a la sensatez, el respeto y la buena onda:

- "Me quedé dormido"

"Me quedé dormido". "Dormido" en gerundio.
Y qué tanto. Quise quedarme. Qué importa. A quién le importa. A nadie.
Me levanto a las 2 pm. (Si se va a flojear, flojiemos bien) ¡Qué tarde! ¡Qué wn más flojo! Qué importa. Cuando se duerme se sueña. Y los sueños son más provechosos que las clases de Biología. Y yo quiero soñar, no saber cómo está compuesto mi ojo. El ojo sirve para ver, no lo cuestionemos más al pobre. Déjenlo hacer su hermosa pega, que nos permite mirar, aunque no siempre observar.

Hoy no quise complicaciones.
Y no poder ganar en Winning por ser un inexperto con un play station prestado, es penoso.
Así que selecciono Brasil con todas sus figuras (las mismas que quieren venir a hacernos cagar al Nacional el próximo mes), y pongo el nivel más fácil: Una estrella.
19 - 0. No... a último minuto (mejor conocido como el desesperante LOSSTIME) gol de Adriano. 20 - 0 sobre Costa Rica.

Soy seco para este jueguito. Que weon más seco.
Gano la final contra Francia (23-0) y apago el play prestado por Morales hasta el 2044.
Despierto nuevamente a la realidad. La situación era la siguiente: Un diesicieteañero flojeando en la casa, jugando Winning contra equipos que no saben jugar fútbol, ganando, y sintiéndose insuperable.
Realmente, qué pena.
Quiero irme lejos, vivir alguna loca e imposible historia de amor como las de Serrano, o ir a mirar la puerta de Alcalá (en una de esas se me abre, como a Kevin Johansen).
Irme y hacer lo que quiera, vivir plenamente, sin notas de por medio ni horarios que respetar porque a algún tipo se le ocurrió inventar el tiempo. El tiempo no existe. La típica afirmación que nadie pesca mucho, o la creen pero siguen estando en un "tiempo". Como yo.

Y acabo de perder en poker. Y tenía trío de ases, pero el otro, con su full horrible de treses y doses me ganó. Obvio.
Y Lost sufre de una descordinación entre audio e imagen. Y esperé 5 horas que se bajara.
E Ismael canta, y yo lo escucho por los parlantes del computador, cuando podría haberlo visto en vivo una vez más, pero no me acuerdo qué mierda pasó que no fuí, y ahora me arrepiento tanto, tanto te quiero, que en este abrazo se me acaba el universo... por lo menos viene Filio, algo bueno. Pongamos Filio. No lo escucho desde hace meses.
Y es que mis gustos musicales pasan por épocas. Quizás el que me conoce bien no me creería que pasé más de un año sin escuchar la aguda voz de Silvio Rodríguez.
Y obvio, si me quedé afuera para el concierto del 2005. De picado lo saqué de mi vida. Pero volvió. Todo vuelve.

Para ir terminando, diré que todo este texto sin mucho sentido es culpa de cierta persona que me dijo una vez: "No piense, solo escriba".
Supongo que le hice caso.

Esto es super loco: Mientras escribo esto hago un trabajo sobre Hitler, uno de los mayores asesinos del mundo.
Y también, mientras escribo todo esto, hago un trabajo sobre Gandhi, el mejor hombre que ha pasado por este mundo.

¿Se dan cuenta? ¿¿Se dan realmente cuenta de lo que esto significa??
¡Los hombres SI pueden hacer varias cosas a la vez!

Sin nada más que decir, me despido.

Namaste y buena suerte.

lunes, 14 de julio de 2008

En sus zapatos.

Ellas bailaban. De vez en cuando paraban a descansar ya que sus inclinadas posiciones no les permitían bailar mucho tiempo.
Los dos negros (sus parejas) no pararon de moverse en toda la noche, al ritmo de la música que sonaba fuertemente por los grandes parlantes.
Bailaban y bailaban, y sin embargo, no parecía que lo disfrutasen mucho. De hecho, así era. Estaban obligados a bailar, y si descansaban, era por mera suerte.
Lo mismo para ellas. Los cuatro bailarines estaban sometidos. Nada podían hacer, más que bailar, y sólo podían esperar que algo superior los dejara descansar tranquilamente.

domingo, 15 de junio de 2008

Nicolás

Cerrando el círculo virtuoso
de margaritas y almendros en flor,
llega otro niño celeste,
de la risa el portador.
Simple y grata es su forma
savia nueva para dar,
unas pecas en la cara
luz del mundo y sal del mar.
El menor de seis hermanos,
lo hace bien en su papel
del bandido desbocado
en que todo junto a él
de sonrisas y de chispas
pareciera que va a arder.

Felipe Montero Labbé
"Sonetos a mi Familia"
25 de diciembre de 2001

jueves, 29 de mayo de 2008

La Serena con pistolas


La Serena con pistolas

Después de una intensa y larga cabalgata por la playa de La Serena, devolvimos los agotados caballos y caminamos hacia el faro.
Pedimos unas empanadas de pino en un kioskito cercano. Empezaba a oscurecerse rápidamente, y no habíamos terminado de comer cuando ya era de noche.
Nos sentamos en las escaleras, y me dediqué a observar aquella construcción, aquél símbolo de La Serena.

Cuántas historias había escuchado yo de ese faro.
Incluso nunca tuve completa claridad de si en realidad era un faro, o si se trataba de algún bar o restaurant abandonado y desgastado.
Nunca dejó de intrigarme. De chico mis hermanos me aseguraban que había fantasmas dentro, y cómo olvidar sus historias del monstruo de siete cabezas y diez cuernos que vivía en lo alto del faro (más tarde me daría cuenta que ese monstruo del que hablaban se encontraba en el Apocalipsis, y era un dragón)
Yo siempre lo creí.
Y debo reconocer que a mis 17 años, aún me intriga ese faro. Quizás porque nunca lo he visto por dentro, quizás por el aspecto tétrico que le da la noche.
Pero lo que más me intriga es por qué es tan famoso. Personalmente no le veo ninguna gracia, ni menos motivos de admiración.
Y sin embargo, ahí estábamos sentados, contemplándolo.
Yo estaba sumido en mis pensamientos, preguntándome quizás cuánto polvo habría adentro, o algo así, cuando Felipe me habló.


- Acuérdate en dos meses más, en el viaje de estudios, que vas a estar acá mismo con todo tu curso sacándote la típica foto del faro más fome que la cresta.

Me reí. En realidad, cuántas fotos habré visto de cursos en el faro.
Y eso si que no tenía ninguna gracia.



"A la derecha se puede apreciar la ciudad de Coquimbo, y la famosa cruz del tercer milenio. En estos momentos estamos llegando a la Serena, donde almorzaremos, y alojaremos. Vamos a proceder a hacer los grupos de cada pieza, para cuando lleguemos a las cabañas..."

La fuerte voz al micrófono de nuestro guía Ricardo se imponía en el bus, despertando a muchos.
Habíamos llegado a la primera etapa del viaje de estudios, el primer paso, la primera escala.

Mientras escuchaba que compartiría pieza con mi buen amigo Agustín Moller (no por casualidad, precisamente, como aclararé algún día) y con José Antonio Larrazabal (Chantonio, para los amigos), el bus se estacionaba frente a un restaurante. Aquél sería el primer almuerzo del viaje (en ese momento, a nadie le importaba esa estadística, pero ahora es melancólica).

Fin del almuerzo, todos a la Recova.
Bastante fome, la verdad. Había estado allí tantas veces.
(Igual no resistí la tentación de comprarme algunas curiosidades y recuerditos).
Me reí cuando a mis espaldas escuché una voz femenina que no logré identificar que preguntó si eso era la Zofri, y me reí más aún cuando otra voz le contestó que no sabía.

Caminando por los alrededores junto a Mario Benjamín, observamos unos gorritos de lana negros y blancos, al estilo duende, el cuál todavía poseo (algunos autores aseguran que es de Mario Benjamín, y otros argumentan que es de Guti, pero son afirmaciones infundadas).

Cinco minutos después, todo mi grupo de amigos nos habíamos comprado aquellos inolvidables gorros que impondrían su presencia en todas las fotos.

- ¡Ohh, que buena! ¿Dónde las compraron? – escuchamos atrás nuestro.

- En un puestecito más atrás - contestó Mario Benjamín - cuestan luca, están re-buenos (Por ese entonces, aún quedaba una gota de habla argentina en Mario Benjamín).

Pero la pregunta no iba para nosotros, sino para un grupo más atrás, los autodenominados pulentos y algunos otros.
Todos ellos tenían pistolas a balines, las cuáles no demoraron en imponer moda y al rato la guerra de los disparos decía presente incluso arriba del bus, lo cuál motivó al baterista, guitarrista y cantautor Hernán Melgarejo a entonar su ya famoso plagio-composición "No a los balines, queremos la paz" para Guitarra, charango y voces.

(Ésta melodía haría furor, y sus intérpretes lograríamos presentarnos en concierto, adelante, cerca del chofer, logrando pifias y aplausos).

La guerra de los balines se extendió hasta entrada la madrugada, por los jardines de las cabañas. Los pacíficos habíamos perdido la batalla de lograr el desarme, pero no por mucho tiempo.
La Serena ya no merecía ese nombre mientras estuviera el IIºA presente.
Esa noche se escuchó más de un balín pegando en los ventanales de las piezas, mientras un cansado Pancho Maturana clamaba por la paz y el cuidado grupal.



Pero qué se le iba a hacer. Era el viaje de estudios.
Y sin esas pistolas nos habríamos perdido una de las escenas más polémicas y divertidas del viaje: el balinazo del Toto a la vieja en Iquique (situación cómica, pero que puso a Pancho en el peor de sus humores jamás conocidos, llegando a confiscar las pistolas, y amenazando con devolvernos a Santiago).

Para terminar, les dejo el tema ya mencionado, que marcaría un récord en las canciones más cantadas, más tarareadas y más pegotes del viaje. Dice así:

Estrofa 1:

No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz


Coro:
: // No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz


Estrofa 2:

No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz


Coro:

: // No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz.

Cabe decir que no tiene fin. Los intérpretes jamás pudieron terminar de tocar al mismo tiempo.


miércoles, 2 de abril de 2008

Group Zz

Había entrado a la sala después de un recreo asquerosamente caluroso, de esos que hacen transpirar sin ni siquiera haber tocado una pelota de fútbol.
Ya había llegado la miss inglés, la Sole (rebautizada como miss "Amm" por su constante modo de hablar, como un eterno One Minute Speaking de algún alumno del "Grup Bi")
Está claro: los celulares son mi perdición, mi vicio, mi gran batalla perdida, el reflejo de mi poca voluntad.
Estaba yo concentradamente viendo donde ponía la L morada que me llevaría a la gloria en el Tetris, cuando un terremoto sacudió mi banco, producto de una patada distraída de Guti, mi compañero de banco (Para más información sobre este personaje visite www.datosguti.blogspot.com)
- ¡Mierda Guti, controla tus pies!
- Tranqui, Monti.
Tranqui. Si no es la patada al banco, es el codazo a mi pobre brazo que intenta escribir. Chato de los repetidos sismos que destruían mi paz, me alejé tres metros a la izquierda y uno adelante, dejando atrás al solitario Gutiérrez.
El Canal Control (juego de tuberías que sólo existe en algunos celulares) también le baja décimas a mi promedio. Juego muy básico, de esos que nunca se juegan por que da lata investigar de que se trata, y el cuál descubrí gracias a Pachú, esperando un show de Kramer en Puerto Varas, lo cuál me deja pensando si la muchacha recién nombrada me hizo un bien o un mal. Algún día lo averiguaré, quizás para el primer informe de notas. Por mientras, gracias.
La soledad me hizo quedarme dormido encima de mi banco (cabe decir que eran las diez de la mañana, y que Prison Break no ayudó mucho en mi acostada temprano).
Desperté con un sonoro "Ammm... Item Wan, Exersais Chu... Nicolás, plis rid"
- Eh, miss, sorry me quedé dormido y no tengo idea qué estamos haciendo - fue mi sincera respuesta, seguida por un "Viste, si te hubieras quedado acá no te habrías dormido" de Guti.
Vino un monólogo muy latero (hay que decirlo) de que no hay que dormirse en clases porque ammm uno se pierde y despues para la ammm prueba no sabemos nada.
Volví donde Guti, guardé el celular que aún tenía en la mano y me dispuse a poner atención.
Curiosamente, pude entender la materia, Canal Control y Tetris habían perdido la guerra, por lo menos por esa clase, y las patadas y los codazos inconscientes de Guti volvían a mí, matando mi soledad y mis ganas de dormir.