lunes, 22 de septiembre de 2008
lunes, 25 de agosto de 2008
Los 6 mandamientos Fundamentales Del Buen Contador de Chistes (Maitena)
1. Nunca ofrecer el chiste con el final: “¿Se saben el chiste del motociclista y el pajarito que cree que está en la cárcel?”
2. Nunca reírse mientras se cuenta: “Iba el jajaja motociclista jajaja (es que es muy bueno), y en eso atropella a un jajaja pajarito …”
3. Asegurarse de saberlo bien antes de contarlo: “Y entonces el motociclista choca por culpa del pajarito y se muere… Ah no, no se muere… y el pajarito sale ileso… ah no, el pajarito queda mal…
4. Nunca arrepentirse del chiste: “Y al pobre pajarito lo meten en una jaula y lo alimentan y lo curan de la herida, y entonces al ver los barrotes de la jaula… No, filo, mejor no lo cuento, es que no se si es tan bueno, y no sé si se van a reír …”
5. Nunca reírse con el propio chiste: “Y entonces el pajarito grita ¡Dios mío, maté al motociclista! Jajajajaja es muy bueno jajajajaja.
6. Nunca explicarlo: “¡Maté al motociclista! ¿Entienden? ¡¡Creyó que lo habían metido preso por matar al motociclista y en verdad estaba en una jaula porque lo estaban cuidando!! ¿Entendieron?
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publicado por Nicolás Montero a las 10:29 p. m. 5 comentarios - Opine aquí.
martes, 5 de agosto de 2008
Un mojón para Julieta
"¿Por qué tienes eso en el pelo?"
- Niños: Ahhh por eso hay señores que tiene muuuuchos de esos en su pelo, porque pidieron muuuchos deseos.
- Yo: Si, por eso...
- Niños: ¿Y tú que pediste?
-Yo: (muy complicada) Ehhhh...Mmmm...Tener un hijo.
- Niños: ¿Entonces se te caerá cuando nazca tu hijo?
-Yo: (entendiendo un poco más la vida) Si...cuando llegue mi hijo yo me lo cortaré y asi el sabrá todo el tiempo que lo esperé...
publicado por Nicolás Montero a las 9:39 p. m. 1 comentarios - Opine aquí.
miércoles, 30 de julio de 2008
No piense, solo escriba
- ¿Qué te pasó? ¿Por qué no fuiste?
- ¡Qué te importa weon copuchento, ni que me echaray de menos hipócrita de mierda!"
Pero al final despierto y apelo a la sensatez, el respeto y la buena onda:
- "Me quedé dormido"
"Me quedé dormido". "Dormido" en gerundio.
Y qué tanto. Quise quedarme. Qué importa. A quién le importa. A nadie.
Me levanto a las 2 pm. (Si se va a flojear, flojiemos bien) ¡Qué tarde! ¡Qué wn más flojo! Qué importa. Cuando se duerme se sueña. Y los sueños son más provechosos que las clases de Biología. Y yo quiero soñar, no saber cómo está compuesto mi ojo. El ojo sirve para ver, no lo cuestionemos más al pobre. Déjenlo hacer su hermosa pega, que nos permite mirar, aunque no siempre observar.
Hoy no quise complicaciones.
Y no poder ganar en Winning por ser un inexperto con un play station prestado, es penoso.
Así que selecciono Brasil con todas sus figuras (las mismas que quieren venir a hacernos cagar al Nacional el próximo mes), y pongo el nivel más fácil: Una estrella.
19 - 0. No... a último minuto (mejor conocido como el desesperante LOSSTIME) gol de Adriano. 20 - 0 sobre Costa Rica.
Soy seco para este jueguito. Que weon más seco.
Gano la final contra Francia (23-0) y apago el play prestado por Morales hasta el 2044.
Despierto nuevamente a la realidad. La situación era la siguiente: Un diesicieteañero flojeando en la casa, jugando Winning contra equipos que no saben jugar fútbol, ganando, y sintiéndose insuperable.
Realmente, qué pena.
Quiero irme lejos, vivir alguna loca e imposible historia de amor como las de Serrano, o ir a mirar la puerta de Alcalá (en una de esas se me abre, como a Kevin Johansen).
Irme y hacer lo que quiera, vivir plenamente, sin notas de por medio ni horarios que respetar porque a algún tipo se le ocurrió inventar el tiempo. El tiempo no existe. La típica afirmación que nadie pesca mucho, o la creen pero siguen estando en un "tiempo". Como yo.
Y acabo de perder en poker. Y tenía trío de ases, pero el otro, con su full horrible de treses y doses me ganó. Obvio.
Y Lost sufre de una descordinación entre audio e imagen. Y esperé 5 horas que se bajara.
E Ismael canta, y yo lo escucho por los parlantes del computador, cuando podría haberlo visto en vivo una vez más, pero no me acuerdo qué mierda pasó que no fuí, y ahora me arrepiento tanto, tanto te quiero, que en este abrazo se me acaba el universo... por lo menos viene Filio, algo bueno. Pongamos Filio. No lo escucho desde hace meses.
Y es que mis gustos musicales pasan por épocas. Quizás el que me conoce bien no me creería que pasé más de un año sin escuchar la aguda voz de Silvio Rodríguez.
Y obvio, si me quedé afuera para el concierto del 2005. De picado lo saqué de mi vida. Pero volvió. Todo vuelve.
Para ir terminando, diré que todo este texto sin mucho sentido es culpa de cierta persona que me dijo una vez: "No piense, solo escriba".
Supongo que le hice caso.
Esto es super loco: Mientras escribo esto hago un trabajo sobre Hitler, uno de los mayores asesinos del mundo.
Y también, mientras escribo todo esto, hago un trabajo sobre Gandhi, el mejor hombre que ha pasado por este mundo.
¿Se dan cuenta? ¿¿Se dan realmente cuenta de lo que esto significa??
¡Los hombres SI pueden hacer varias cosas a la vez!
Sin nada más que decir, me despido.
Namaste y buena suerte.
publicado por Nicolás Montero a las 10:15 p. m. 2 comentarios - Opine aquí.
lunes, 14 de julio de 2008
En sus zapatos.
Ellas bailaban. De vez en cuando paraban a descansar ya que sus inclinadas posiciones no les permitían bailar mucho tiempo.
Los dos negros (sus parejas) no pararon de moverse en toda la noche, al ritmo de la música que sonaba fuertemente por los grandes parlantes.
Bailaban y bailaban, y sin embargo, no parecía que lo disfrutasen mucho. De hecho, así era. Estaban obligados a bailar, y si descansaban, era por mera suerte.
Lo mismo para ellas. Los cuatro bailarines estaban sometidos. Nada podían hacer, más que bailar, y sólo podían esperar que algo superior los dejara descansar tranquilamente.
publicado por Nicolás Montero a las 12:38 a. m. 4 comentarios - Opine aquí.
domingo, 15 de junio de 2008
Nicolás
publicado por Nicolás Montero a las 10:13 p. m. 2 comentarios - Opine aquí.
jueves, 29 de mayo de 2008
La Serena con pistolas
Después de una intensa y larga cabalgata por la playa de La Serena, devolvimos los agotados caballos y caminamos hacia el faro.
Pedimos unas empanadas de pino en un kioskito cercano. Empezaba a oscurecerse rápidamente, y no habíamos terminado de comer cuando ya era de noche.
Nos sentamos en las escaleras, y me dediqué a observar aquella construcción, aquél símbolo de La Serena.
Incluso nunca tuve completa claridad de si en realidad era un faro, o si se trataba de algún bar o restaurant abandonado y desgastado.
Nunca dejó de intrigarme. De chico mis hermanos me aseguraban que había fantasmas dentro, y cómo olvidar sus historias del monstruo de siete cabezas y diez cuernos que vivía en lo alto del faro (más tarde me daría cuenta que ese monstruo del que hablaban se encontraba en el Apocalipsis, y era un dragón)
Y debo reconocer que a mis 17 años, aún me intriga ese faro. Quizás porque nunca lo he visto por dentro, quizás por el aspecto tétrico que le da la noche.
Y sin embargo, ahí estábamos sentados, contemplándolo.
Yo estaba sumido en mis pensamientos, preguntándome quizás cuánto polvo habría adentro, o algo así, cuando Felipe me habló.
- Acuérdate en dos meses más, en el viaje de estudios, que vas a estar acá mismo con todo tu curso sacándote la típica foto del faro más fome que la cresta.
Me reí. En realidad, cuántas fotos habré visto de cursos en el faro.
"A la derecha se puede apreciar la ciudad de Coquimbo, y la famosa cruz del tercer milenio. En estos momentos estamos llegando a la Serena, donde almorzaremos, y alojaremos. Vamos a proceder a hacer los grupos de cada pieza, para cuando lleguemos a las cabañas..."
La fuerte voz al micrófono de nuestro guía Ricardo se imponía en el bus, despertando a muchos.
Habíamos llegado a la primera etapa del viaje de estudios, el primer paso, la primera escala.
Mientras escuchaba que compartiría pieza con mi buen amigo Agustín Moller (no por casualidad, precisamente, como aclararé algún día) y con José Antonio Larrazabal (Chantonio, para los amigos), el bus se estacionaba frente a un restaurante. Aquél sería el primer almuerzo del viaje (en ese momento, a nadie le importaba esa estadística, pero ahora es melancólica).
Fin del almuerzo, todos a la Recova.
Bastante fome, la verdad. Había estado allí tantas veces. (Igual no resistí la tentación de comprarme algunas curiosidades y recuerditos).
Caminando por los alrededores junto a Mario Benjamín, observamos unos gorritos de lana negros y blancos, al estilo duende, el cuál todavía poseo (algunos autores aseguran que es de Mario Benjamín, y otros argumentan que es de Guti, pero son afirmaciones infundadas).
- ¡Ohh, que buena! ¿Dónde las compraron? – escuchamos atrás nuestro.
- En un puestecito más atrás - contestó Mario Benjamín - cuestan luca, están re-buenos (Por ese entonces, aún quedaba una gota de habla argentina en Mario Benjamín).
Pero la pregunta no iba para nosotros, sino para un grupo más atrás, los autodenominados pulentos y algunos otros.
Esa noche se escuchó más de un balín pegando en los ventanales de las piezas, mientras un cansado Pancho Maturana clamaba por la paz y el cuidado grupal.
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
: // No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz
No a los balines, queremos la paz.
Cabe decir que no tiene fin. Los intérpretes jamás pudieron terminar de tocar al mismo tiempo.
publicado por Nicolás Montero a las 9:11 p. m. 1 comentarios - Opine aquí.
