miércoles, 25 de febrero de 2009
viernes, 2 de enero de 2009
Todas las noches ponía la almohada a lo largo
Todas las noches ponía la almohada a lo largo, la abrazaba cerrando los ojos, tratando de imaginar que no era una almohada, sino que era él que dormía con ella, que era feliz con ella. Y se sumergían en sueños donde eran felices, y cruzaban la adolescencia juntos, y vivían la adultez juntos, y morían juntos. Pero cuando despertaba a la mañana siguiente la luz del alba le mostraba claramente que no era él, sino su almohada, puesta a lo largo de la cama, aún abrazándola como cada noche antes de dormir. ¡Cuántas veces le había declarado su amor! Era algo que ella no recordaba. Y él siempre con su insensible respuesta, con su sangre fría, con su maldita negativa, con su incesante temor a amarla. Porque eso es lo que era. Temor. Ella sabía que había algo en él más allá de la apariencia de no sentir nada por ella. Sabía que algo le debía provocar, que no era una amiga más para él. Y quizás fuera por todas las veces que le declaró su amor. No. No era por eso. La vida los había juntado para más que una buena amistad. Ella lo sabía, y el también, o al menos eso quería creer. No, no lo creía, estaba segura, completamente segura. Tarde o temprano él se daría cuenta de que en el fondo de su corazón sí sentía algo por ella. En eso se aferraba para no caer, presa de la pena de su amor no correspondido. “Y es que cuando se está triste por alguien, la única solución es pensar que algún día ese alguien nos hará felices”. Leía esa frase todos los días, frase que ella misma había inventado en alguna tarde de llanto. Se juntaban, se veían, se reían. Él la quería. Tanto como se puede llegar a querer a una persona. Pero ella lo amaba, y detrás de esa hipócrita risa y felicidad se acumulaba una horrible pena, que tendría que esperar para salir de ahí. Sólo podía llorar en su pieza, encerrada bajo llave. Y quizás fue una de esas tardes de angustia cuando decidió olvidarlo, tratarlo como al amigo que siempre fue, obstaculizando todo sentimiento amoroso.
Nunca más lloró por él. Toda la pena se transformaba en alegría, alegría de que fuera su amigo, de poder estar y de reírse con él. Lo suprimió de su corazón. Se fijó en otros hombres, salió con varios, besó y logró querer de nuevo.
Y quizás logró olvidarse de él. Quizás, porque ella, sin saber por qué razón, todas las noches ponía la almohada a lo largo y la abrazaba cerrando los ojos.
Nunca más lloró por él. Toda la pena se transformaba en alegría, alegría de que fuera su amigo, de poder estar y de reírse con él. Lo suprimió de su corazón. Se fijó en otros hombres, salió con varios, besó y logró querer de nuevo.
Y quizás logró olvidarse de él. Quizás, porque ella, sin saber por qué razón, todas las noches ponía la almohada a lo largo y la abrazaba cerrando los ojos.
publicado por Nicolás Montero a las 11:25 p. m. 4 comentarios - Opine aquí.
martes, 2 de diciembre de 2008
Cambia la cosa.
Alberto Hurtado
Arturo Prat
Gabriela Mistral
José Miguel Carrera
Lautaro
Manuel Rodríguez
Pablo Neruda
Salvador Allende
Víctor Jara
Violeta Parra
Stefan Kramer
publicado por Nicolás Montero a las 8:34 p. m. 2 comentarios - Opine aquí.
sábado, 1 de noviembre de 2008
Obra en el acto
Obra en un acto, obra en el acto
Melinao: Malacatoso: ¿te aseguraste que Monterroso esté ahí cuando lleguemos?
Malacatoso: Yo no me ocupaba de eso.
Melinao: ¡¿Qué?!
Malacatoso: ¡Que nunca me dijeron que debía ocuparme de eso!
El Ruso: ¡Es una broma, ¿verdad?!
Ruleta: ¡Entonces él no estará ahí!
Melinao: ¡En eso quedamos cuando discutimos el plan!
Malacatoso: ¡Creí que te referías a mí, que el que debía estar ahí era yo, no él!
El Ruso: ¡Eres un imbécil, todo se fue a la mierda por culpa tuya! ¡¿Te das cuenta que nos has fallado a todos?!
Malacatoso: ¡Perdón, estaba nervioso, no entendí, había estado tomando en el bar cuando recibí las instrucciones!
El Ruso: (apuntando con el arma a Malacatoso) ¡Maricón, yo te mato aquí mismo!
Melinao: (empujando a El Ruso con extremado realismo) ¡No, imbécil!
Melinao: (empujando a El Ruso con extremado realismo) ¡No, imbécil!
Ruleta: ¡Paren, que nos van a escuchar!
Pablo Calisto: (parándose) Idiota, casi me saco la chucha con tu empujón…
Pablo Calisto: (parándose) Idiota, casi me saco la chucha con tu empujón…
Ignacio Ramírez: Perdón …
Stefan Malewski: Ya, está bastante mejor la escena cinco. A la seis le falta más ensayo no más… Monti: mejoraste mucho la voz… tu igual, Titi. Traten de actuar con más naturalidad no más.
Nicolás Montero: (a todos) En verdad Malacatoso es un mamón, ¿quien ha cachao?
Pancho Maturana: (desde el fondo de la sala) Bien, bien… se logra el clímax, hay una tensión que digamos provoca la expectación en el receptor… (se acomoda los anteojos) Recuerden no cierto de que el público que asistirá el día catorce de noviembre a la obra estará esperando profesionalismo… Vale decir, si el tramoyista falla, pues la compañía entera deberá preguntarse ¿cómo lo solucionamos? ¿Qué podemos hacer?... Si la actriz, no cierto, la señorita Hugo se le olvida una parte, pues el iluminador no cierto deberá hacer de consueta y deberá decirle el diálogo…
Puerta: Toc, toc.
Valentina Recabarren: Permiso, necesito a Pablo Calisto. Tiene que ir a una reunión por lo de los buses del interescolar.
El Ruso/Pablo Calisto: ¡¿Es una broma, verdad?!
Ruleta/Titi Hugo: ¡Entonces no podremos seguir ensayando!
Stefan Malewski: (a Valentina) No, cagaste… tenemos que ensayar.
Valentina Recabarren: Tiene que ir a las una en punto. Sori.
Pablo Calisto: Ya, dale… ya voy. Ensayemos una vez más y voy.
El Ruso: (riendo) ¡Todo se fue a la mierda por culpa de la Vale!
Melinao/Ignacio Ramírez: Ya, ya, relajémonos todos.
Malacatoso/Nicolás Montero: (mirando el reloj) Quedan solo cinco minutos para las una.
Pancho Maturana: En cinco minutos alcanzan a ensayar la última parte…
El Ruso/Pablo Calisto: ¡¿Es una broma, verdad?!
Nicolás Montero: Esta obra se adapta a cualquier hueá que decimos.
Todos: Impresionantemente
Titi Hugo: Nico, acuérdate de comprar los cigarros falsos para acostumbrarnos a actuar “fumando”.
Malacatoso/Nicolás Montero: (tratando de apoyar su tesis anterior) Yo no me ocupaba de eso.
Pablo Calisto: (a lo Malacatoso) Enfermos, todos enfermos.
Malacatoso: (a Pablo Calisto) ¡Oye! Ese es mi diálogo, maldito ladrón bastardo.
Ignacio Ramírez: Era tu diálogo. Lo sacamos del guión.
Nicolás Montero: (a lo El Ruso) ¿¡Es una broma, verdad?!
Stefan Malewski: No, lo sacamos… es muy inútil que digas eso en esa parte.
Malacatoso/Nicolás Montero: Pero amaba ese diálogo.
Pablo Calisto: Ya, no ensayamos al final. Me tengo que ir a la reunión del interescolar. Me doy cuenta que les he fallado a todos.
Ignacio Ramírez/Melinao: Ya, hombre, anda tranquilo. Cuánta gente te estará persiguiendo, si es que logras llegar vivo.
Titi Hugo/Ruleta: Ese es mi diálogo.
Nicolás Montero/Malacatoso: Enfermos, todo enfermos.
Pancho Maturana: (riendo) Me agrada que combinen la obra con la realidad… eso demuestra que se saben bien sus personajes… Vale decir, ya no se si están actuando o no.
Nicolás Montero: (dirigiéndose a Pancho) ¿Eso va para mí?
Pancho Maturana: Para todos.
Malacatoso/Nicolás Montero : Creí que te referías a mí.
El Ruso: (que aún no se iba a su reunión de interescolar) ¡¿Es una broma, verdad?! ¿No te das cuenta que nos lo decía a todos?
Nicolás Montero: (cansado de actuar y sobretodo de la doble vida) Enfermos, todos enfermos.
--------------------Dedicado a la
compañía "El Dinosaurio".Malacatoso.
publicado por Nicolás Montero a las 3:47 p. m. 2 comentarios - Opine aquí.
sábado, 11 de octubre de 2008
¿Publicidad? ¡En lo absoluto!
publicado por Nicolás Montero a las 8:57 p. m. 0 comentarios - Opine aquí.
lunes, 22 de septiembre de 2008
lunes, 25 de agosto de 2008
Los 6 mandamientos Fundamentales Del Buen Contador de Chistes (Maitena)
Los 6 Mandamientos Fundamentales Del Buen Contador de Chistes.
1. Nunca ofrecer el chiste con el final: “¿Se saben el chiste del motociclista y el pajarito que cree que está en la cárcel?”
2. Nunca reírse mientras se cuenta: “Iba el jajaja motociclista jajaja (es que es muy bueno), y en eso atropella a un jajaja pajarito …”
3. Asegurarse de saberlo bien antes de contarlo: “Y entonces el motociclista choca por culpa del pajarito y se muere… Ah no, no se muere… y el pajarito sale ileso… ah no, el pajarito queda mal…
4. Nunca arrepentirse del chiste: “Y al pobre pajarito lo meten en una jaula y lo alimentan y lo curan de la herida, y entonces al ver los barrotes de la jaula… No, filo, mejor no lo cuento, es que no se si es tan bueno, y no sé si se van a reír …”
5. Nunca reírse con el propio chiste: “Y entonces el pajarito grita ¡Dios mío, maté al motociclista! Jajajajaja es muy bueno jajajajaja.
6. Nunca explicarlo: “¡Maté al motociclista! ¿Entienden? ¡¡Creyó que lo habían metido preso por matar al motociclista y en verdad estaba en una jaula porque lo estaban cuidando!! ¿Entendieron?
1. Nunca ofrecer el chiste con el final: “¿Se saben el chiste del motociclista y el pajarito que cree que está en la cárcel?”
2. Nunca reírse mientras se cuenta: “Iba el jajaja motociclista jajaja (es que es muy bueno), y en eso atropella a un jajaja pajarito …”
3. Asegurarse de saberlo bien antes de contarlo: “Y entonces el motociclista choca por culpa del pajarito y se muere… Ah no, no se muere… y el pajarito sale ileso… ah no, el pajarito queda mal…
4. Nunca arrepentirse del chiste: “Y al pobre pajarito lo meten en una jaula y lo alimentan y lo curan de la herida, y entonces al ver los barrotes de la jaula… No, filo, mejor no lo cuento, es que no se si es tan bueno, y no sé si se van a reír …”
5. Nunca reírse con el propio chiste: “Y entonces el pajarito grita ¡Dios mío, maté al motociclista! Jajajajaja es muy bueno jajajajaja.
6. Nunca explicarlo: “¡Maté al motociclista! ¿Entienden? ¡¡Creyó que lo habían metido preso por matar al motociclista y en verdad estaba en una jaula porque lo estaban cuidando!! ¿Entendieron?
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publicado por Nicolás Montero a las 10:29 p. m. 5 comentarios - Opine aquí.
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